Mi paso por la escuela fue como una especie de viaje con inicio forzoso. Me refiero a que a medida que pasaban los años mi percepción de la escuela fue mejorando, me fui desenvolviendo cada vez más con mis pares. En todas las escuelas donde me desenvolví existía una cultura mas bien neutra y con mínimos éticos bastante claros, no así los máximos éticos, como en la mayoría de los colegios públicos de Chile, se sabe lo que no se debe hacer peor no lo que se debe hacer.
En los tres colegios que fueron parte de mi vida escolar se podían presenciar la pluralidad, diversidad de creencias y distintas clases sociales. Sin embargo, me costó insertarme de algún modo en los primeros años de escolarización de los que tengo memoria clara (4to, 5to o 6to básico).
Yo era mas bien un muchacho tímido, introvertido, personalidad que no era la común dentro del curso al cual pertenecía. Esto generaba que me costaba integrar grupos de trabajo para actividades en asignaturas, sumarme en algún juego en el recreo o formar equipos en Educación física, a pesar de que tenía facilidades con el futbol y los deportes.
Considerando esta situación, en algunas instancias algunos profesores tenían un actuar bastante beligerante en cuanto a cuál grupo de trabajo sería designado para trabajar junto a mis compañeros, siempre se sentía como que era un problema, jamás sentí una especie de integración sana por lo que entender la educación como una actividad plural, muchas veces quedaba atrás y en el olvido. La pregunta que me surge en torno a estos recuerdos es ¿Qué elementos necesita la educación en Chile para otorgarle la calidad de pluralista y garantizarla satisfactoriamente? ¿Cuales son las necesidades de una escuela de este tipo?
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